5 oct. 2007

Yo vine para preguntar 104: Inimputable, ¿no?







Pensé a raíz de esta noticia que cuenta el asesinato a cuchilladas cometido por un chico de 12 contra uno de 13, porque, a decir del asesino, no soportaba más sus cargadas cotidianas.
El nivel de previsión que tuvo hace difícil pensar algo como inimputabilidad, me parece...pero por otro lado, yo hace 15 años que trabajo como docente, veinte que estoy en contacto casi diario con adolescentes/preadolescentes, y afirmo rotundamente que:



-el autoritarismo padecido en Argentina durante los largos períodos en que los milicos "salvaron a la Patria" dejó una herencia lamentable, aparte de las vidas segadas al cuete: y es que el péndulo osciló hacia el otro extremo. Tanto reprimir a lo pavo cualquier conducta, que ya no se puede reprimir ni las que resultan inadmisibles para vivir en sociedad, con parámetros de mínima...Entonces resulta que ahora, y hace un par de décadas, poner cualquier límite es percibido como "autoritarismo". En los ámbitos escolares esto se hace sentir en que muchísimos alumnos pueden pasar de grados sin saber nada -para que no se "traumen" con repetir de año- y llegan a recibirse a los 18 años sin saber leer una línea de corrido o redactar dos frases coherentes. Literalmente. Y en que no haya ningún tipo de sanción seria para los que le joden seriamente la vida a los demás.



-parte de la perversión del sistema educativo es que está armado para que la pasen bárbaro los vagos, los violentos, los desubicados, porque "no hay que castigar, hay que dialogaaaaaaaaaaaar..."; los pibes la tienen reclara y es frecuente que se manden a romper mobiliario, joderles la vida a compañeros más débiles o, sencillamente, no hacer absolutamente nada (empezando por no llevar al colegio ni hojas, ni biromes ni libros), porque saben que, a lo sumo, los convocará algún directivo "para charlar"...con el beneficio adicional de que pierden horas de clase. Yo trabajé en un colegio cuya rectora tenía un nivel de demagogia repugnante y estaba convencidísima de que cuando los cromagnones rompían por ejemplo las impresoras, o destrozaban los inodoros, o amenazaban con palizas a algún profesor, había que "hablarles"; hubiera debido verlos cuando salían de "dialogar" con ella, muriéndose literalmente de risa, imitándola como si fuera la mina de "Cuidáte, queréte" (no encuentro ningún video que no tenga alguna guarrada, pero realmente el tono de la rectora era así ...y les salía muy bien a los turritos, je...); y fascinados con la perspectiva de que semejante diversión se reiterara varias veces más a lo largo del año. O que un alumno le pegue a una profesora y la responsabilidad según la rectora sea de aquella, porque "no los había motivado suficientemente para el aprendizaje, si no, el alumno hubiera estado sentado en su banco" trabajando cual abejita laboriosa...



-las conductas heroicas están muy bien y son parte de una utopía que comparto, en la medida en que sean elegidas. Me parece el colmo del sadismo imponérselas a alguien que padece cotidianamente violencias ajenas. Las teorías sicológicas, que suelen prestar tantos servicios cuando nadie las necesita, dirán lo que digan, pero mi experiencia de 15 años y 8 colegios (privados, públicos, laicos, religiosos, poblados de marginales, de gente "bian" y de todos los matices del medio) me alcanza para afirmar que la maldad y la bondad no dependen en absoluto, ni en calidad ni en cantidad, de la edad que se tenga ni de condición socioeconómica ninguna. Un chico de diez años puede hacer tanto mal y tanto bien como un adulto, en términos relativos, en función de los instrumentos que tenga al alcance; para el caso, igual que alguien de 30 años o de 67. En los colegios, el nivel de maldad, de hostigamiento, de sadismo, que los "fuertes" les hacen padecer a los "débiles", es creciente; entre otras cosas, porque hay una absoluta impunidad, y algo peor, una victimización de la víctima, porque "no se integra" (¿por qué tendría que "integrarse" a una banda de matoncitos sicóticos, que es en lo que se transforman muchos chicos cuando están en grupo), porque "son cosas de chicos" (¿y?), porque "no es para tanto", porque "se tiene que aprender a defender", porque misteriosamente resulta que el agresor es en realidad la víctima del sistema que blabla, etc. (si vale esto último, declarémonos todos inimputables, todos, los que vivimos en el Quinto mundo especialmente). La vida de muchos chicos y chicas en el colegio es un infierno de desprecios, cargadas y agresiones intensísimas, que vía Internet, puede darse en continuado 24/24, todos los días, a través de mails, fotologs, youtube, etc. Los colegios privados rara vez echan a alguien porque son una empresa que necesita clientes; los públicos, porque tienen ese discurso de progre barato de que "la escuela no tiene que ser expulsora, bla" (¿no?, ¿nunca?, ¿ni cuando corre peligro la vida física o emocional de los agredidos y los agresores no dan la menor señal de querer cambiar nada, ni siquiera conductas, ya que los "valores" no los van a cambiar por decreto?). Para un adulto es fácil relativizar todo esto, pero para un chico, el colegio es una parte esencial de su vida, aunque más no sea por el tiempo que se ve obligado a pasar entre sus paredes. No hay que pedirle peras al olmo...



-Es conmovedora la necesidad que tenemos de encontrar/inventar regularidades, leyes, para las conductas humanas, en medio del caos en que vivimos (no los argentinos, la humanidad, digo). Ahora, claro, que a ver si la familia es disfuncional (con los parámetros idealistas que se suelen usar, el 110% de las familias lo es), que si el padre o la madre estaban poco en la casa, que si el pibe tiene esquizofrenia...Pero resulta que cuando se establezcan estos datos, sigue faltando algo: si fueran esas causas las que explican todo, la realidad debería mostrar que "todos los X a los que les pasa Y reaccionan de modo Z"; daría la tranquilidad de que alguna conducta humana es previsible...ejem...y cuando se empieza a mirar con honestidad, resulta que lo único previsible es que "Todos los chicos que se llamen Juan Pérez y vivan en Garmendia 2334 al 20 de agosto del 2007 mataron a un compañero que los cargaba." O sea, nada.



-Me parece que en esta área y en otras es necesario un mix dinámico de medidas a corto y a largo plazo. Comparto la utopía de que el amor pueda más que el odio, de que busquemos el bien y la justicia por sí mismos y no movidos por látigos o zanahorias de diverso orden, etc. Ahora, mientras eso pase (y habría que hacer algo para que pasara, porque el abracadabra no funciona), me parece perverso decirles a las víctimas (de cargadas en el colegio, de robos callejeros, de injusticias laborales, etc.), que se aguanten porque "con la violencia no se soluciona nada", porque "lo que hay que hacer es diseñar estrategias de prevención", bla. Me parece que hay que hacer las dos cosas; si no, es estar sentados sobre una bomba de tiempo por lo que dije antes: lo del heroísmo estoico para aguantar violencias injustas estará muy bien para el que decida vivirlo, pero nadie tiene el derecho de imponerle esa conducta a nadie. Los vecinos de Haedo son víctimas, seguramente, de muchas violencias macro...pero como no pueden desarticularlas, hacen esto, que es lo que tienen a mano. ¿Hay que pedirles que, como se tienen que aguantar que los joda "el sistema", también se tienen que aguantar los choreos, arrebatos y despojos de este tipo? ¿Por qué? De nuevo, las leyes deberían contemplar las conductas humanas de las personas reales sometidas a situaciones reales, no las conductas deseables para entelequias platónicas, diseñadas por burócratas y teóricos en la comodísima tranquilidad de sus protegidos despachos.



-Pienso en los padres...del chico asesinado, del asesino...en los respectivos amigos...en los vecinos...me pienso yo en sus lugares...

1 comentario:

Nathalie X dijo...

He ido a ocho colegios diferentes y lo que más notorio me resultó es la guerra de géneros.

Llega cierta edad en la que ciertos compañeros se integran y otros no, pero casualmente la disgregación de los que deberían de ser sus pares se da, en parte, porque el chico no se adapata a una "masculinidad" suficiente.

Personalmente, en mi último colegio, disgregaban a dos compañeros (el nivel de hostigamiento que los hacediaba hacía que yo me viva peleando con los demás porque me resultaba inadmisible)... uno por "pintar" y ser una persona "tranquila y suave" y al otro, sencillamente, por ser caballero y no querer acostarse con la primera prostituta que se le abriera de piernas.

Esto, en parte, es también porque el varón se siente amenazado por la mujer y mucha de la culpa, me disculparás, la tienen los profesores. La clásica mirada de que el varón es quién "puede tener malas notas" perjudicaría a la dama. Pero pensá que también se lo encasilla en ese comportamiento. Un chico promedio cuatro que, repentinamente, saca un 9 porque haberse esforzado mucho (te lo digo por casos conocidos) es, o bien indagado porque "resulta sospechoso" o bien saca... una nota más baja que aquella mujer que no estudió ni un 10% de lo que él estudió pero saca una nota más amplia, por predisposición de los profesores.

Ojo, no estoy diciendo que sea tu caso. Pero fijate, también, que hace unos años (desconozco la situación ahora) las maestras solían separar a la clase en grupo "NENES" y grupo "NENAS" fomentando la confrontación de género.

Confrontación que se mantiene a lo largo de la adolescencia, particularmente clasificando o, mejor dicho, disgregando a aquellos compañeros que no cuadren en el género, convencionalmente hablando.