
1) De adolescente, leí un poema de Roberto Juarroz que acabo de encontrar en Internet. Los dos primeros y los dos últimos versos me los acordé siempre. Entiendo "pensar" no como una actividad meramente especulativa, de elucubración, sino pensar con empatía; pensar sintiendo, sentir pensando. También puede tener una dimensión religiosa, pensar amando, pensar sintiendo con "los sentimientos de Cristo", Flp 2,5, pensar delante de El. Así por ejemplo, con todos estos sentidos, me pongo a pensar a veces en
Carlos Fuentealba...
Pienso que en este momento
tal vez nadie en el universo piensa en mí.
que sólo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría.
Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.
Tal vez sea por esto
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo.
Entonces a veces me gusta pensar, recordar (re + cordis: volver a pasar por el corazón) a personas y situaciones en las que no se piensa habitualmente. Porque sí, porque no puede ser que tantos piensen (bue...) en quién ganará el próximo gran hermano (no merece mayúsculas) y tan pocos piensen en
Darfur (el sitio es de los primeros que tira google, se llama savedarfur...save dauphins, save darfur, no sé...). No importa "para qué sirve", es otra cosa.

3) Lo que pasa con Africa, el ninguneo y el despojo de que es objeto hace siglos, me parece tan triste como el desprecio y el olvido que padecen a veces las buenas madres. Africa es la tierra madre de la humanidad, según todo parece indicar por el momento. De ahí venimos todos.
4) Africa es también para mí la cantidad de libros de viajeros y expedicionarios europeos que hay en la biblioteca de mi viejo y que yo de chica devoraba. Recuerdo especialmente los de Victor Ostrowski, un polaco, y los de Stanley/Livingstone. Me fascinaban los relatos sobre los rituales de iniciación, sobre las comidas, sobre los constantes imprevistos graves que había en esas marchas de meses por territorios desconocidos. También, una colección polvorienta de libros baratos sobre las luchas africanas por la independencia pos Segunda Guerra .
5) Africa son los aprox. 40 seminaristas hutus y tutsis cuyo seminario en Buta/Burundi en el '97 fue invadido por los hutus. Estos estaban dispuestos a matar a los tutsis y salvar a los hutus, si los seminaristas aceptaban identificarse y separarse por etnias. No quisieron. Los asesinaron a a machetazos mientras algunos oraban salmos, otros "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen", otros por la paz de su país. La carnicería llevó cuatro horas. Tenían entre 16 y 24 años. Hay algún sobreviviente. El rector del seminario, Padre Zacarias Bukuru, no estaba. Volvió y se encontró con ese cuadro. Se retiró a un monasterio. ¿Seguirá allí? El seminario fue reconstruido y transformado en santuario. Esto trascendió pero quizás haya habido muchas otras historias así. Que ésta haya existido, me hace pensar que pudo haber habido otras; familias, grupos de amigos, que no hayan querido seguir viviendo al precio de entregar a otros. Hubo una noticia también durante las masacres en Ruanda y Burundi de unos rebeldes que les cortaron las piernas a varios jugadores de fútbol. Me produce una impresión parecida a la de los relatos de las atrocidades nazis: la perturbación de que, por muchos factores que puedan explicarlas, es como estar ante un mal fuera de escala, diabólico.
6) Africa necesita 200.000 muertos en guerras y catástrofes naturales para figurar en algún titular de diarios. Suiza necesita uno.
7) Los africanos, como cualquiera, pueden ser repugnantemente racistas.
8) Entre las cosas de las que me voy a quedar con ganas: regalarle a mi viejo un viaje al Africa, especialmente, al parque
Serengeti. Conoce Marruecos y Túnez, pero sé que le hubiera gustado viajar más por allá y no se dio.
9) Me causa una indignada gracia cómo en los libros de texto del Primer Mundo aparecen piadosas exhortaciones a ayudar al Africa, como si los africanos estuvieran así por ser medio nabos, o porque hace muuuuuuucho muuuuucho tiempo, unos señores muy malos, con los que las naciones donde se publican dichos libros no tienen nada pero nada que ver, los hicieron pomada y así quedaron. Y ahora sus majestades primermundistas tienen el beau geste de decir "Che, no sean insensibles, caramba, ayuden un poco al Africa."
10) Mostrando la hilacha: un cuento de Umberto Eco que se suele usar para "enseñar" la no discriminación, se llama "Tres astronautas". Los protagonistas son "un norteamericano" (no se precisa el país pero la palabra convencionalmente es sinónimo de "estadounidense"), un "ruso" (nacionalidad definida) y un...africano: da lo mismo que fuera un tuareg, un caboverdeano, un sudafricano o un malgache.
11) Es incómodo decirlo, pero en honor a la verdad: la trata de esclavos, latiguillo incesante de la negritud, además de sus responsables europeos y yanquis, tenía entre sus principales proveedores a los mismos africanos; reyezuelos y cacicastros se hacían sus buenos mangos cazando congéneres para entregárselos a los traficantes -que con frecuencia preferían quedarse por la costa en vez de internarse en lo inseguro- y sin su complicidad, la trata se hubiera dificultado enormemente.
12) Fragmento de película cuyo nombre olvidé:
Un negro ha sido víctima de un asalto por hombres blancos. Hablando con la policía, le piden que describa a los agresores, y el negro dice algo como "No sabría hacerlo, todos los malditos blancos son iguales."
13) Eso. Hoy, acordarme de Africa, y que se acuerden los que pasen por acá. Para terminar, un mapa de Ortelius, 1603.