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24 sept 2007

Yo vine para preguntar 100:¿ Y esta parábola?

¿Y esta parábola?


Si puede haber epifanías, episodios como éste también pueden serlo. Porque me sirvió para pensar, "Claro, esto es lo que tendría que hacer yo siempre; hacerlo a tal punto parte de mí que ya no me dé cuenta de que lo estoy haciendo; como no me doy cuenta del aire, pero vivo respirando. Esto que hice con esta pibita es lo mínimo que mis hermanos se merecen."




Porque resulta que a mí me apasiona caminar. Si es por lugares agradables, convencionalmente, me gusta, pero si no, también, porque es el hecho en sí de caminar porque me hace bien. Entre paréntesis, cuando pienso en la raíz de este placer, hay unas caminatas en mi niñez con una vecina que era como una tía, o la madre piola ;-), y que me sacaba a pasear y me llevaba a tomar helados en pleno julio ;-), y con quien yo sentía que podía hablar y me tomaba en serio. Bueno, cuestión que para ir a mi trabajo, tanto de ida como de vuelta, camino 12 cuadras cada vez; podría tomar un colectivo pero prefiero caminarlas y tomarme uno en Belgrano. A veces, si salgo tarde de alguna reunión de trabajo y es oscuro, me tomo un taxi en la puerta, pero rarísima vez; en general, voy igual caminando a Belgrano por la calle más iluminada. Además, tengo que hacer algún tipo de ejercicio físico, y caminar es el único que no me agobia de sólo pensarlo. De modo que si alguien me ofrece llevarme en auto del colegio hasta Belgrano o viceversa, no siento que me esté haciendo un favor, y en general, explico cortésmente que no, que el médico me dijo que tengo que caminar, bla. Quedó claro? Me gusta y necesito, pero básicamente me gusta mucho, caminar.




Un día, salíamos de una reunión y me puse a caminar hasta la esquina donde nos separábamos, con una colega amiga que tiene dos hijas, una de las cuales iba con nosotras. Al despedirnos, mi amiga me preguntó "No querés que te alcancemos a Belgrano?", y yo, replay, "No, mirá, prefiero caminar, etc....". Intervención de la nena, 9 años: "Daaaaaaaaaleeeeeeeeeeee...-ustedes saben cómo suena eso...-yo quiero que conozcas el auto nuevo." Respondo: "Bueno, dale, lleváme.". Porque sentí que entre dos cosas buenas, en ésta había más amor que en la primera, en otras palabras, en ésta había darme y en el otro, retenerme. Y recordé que opciones así, más cotidianas o más trascendentes, yo nunca las lamenté...pero el punto es ése "Bueno, dale, lleváme", así, del todo. Después, me conecté tanto con lo feliz que estaba la piba de que yo hubiera subido a ese auto, y lo que se divirtió conmigo porque disfruta mucho de mi estilo de humor, que lo sentí como una alegría propia; ni sombra de recuerdo de lo mucho que deseaba y me había parecido esencial mi caminata. Bueno, eso...que alcanza a durísimas penas para
aprobar el teórico,...que no cuenta ;-)





(Quién decía, algún español de varios siglos atrás, diría: "El alma que anda en amor, no cansa ni se cansa.")

18 ago 2007

Yo vine para preguntar 87: ¿Y Africa?

1) De adolescente, leí un poema de Roberto Juarroz que acabo de encontrar en Internet. Los dos primeros y los dos últimos versos me los acordé siempre. Entiendo "pensar" no como una actividad meramente especulativa, de elucubración, sino pensar con empatía; pensar sintiendo, sentir pensando. También puede tener una dimensión religiosa, pensar amando, pensar sintiendo con "los sentimientos de Cristo", Flp 2,5, pensar delante de El. Así por ejemplo, con todos estos sentidos, me pongo a pensar a veces en Carlos Fuentealba...


Pienso que en este momento
tal vez nadie en el universo piensa en mí.
que sólo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría.



Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.



Tal vez sea por esto
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo.



Entonces a veces me gusta pensar, recordar (re + cordis: volver a pasar por el corazón) a personas y situaciones en las que no se piensa habitualmente. Porque sí, porque no puede ser que tantos piensen (bue...) en quién ganará el próximo gran hermano (no merece mayúsculas) y tan pocos piensen en Darfur (el sitio es de los primeros que tira google, se llama savedarfur...save dauphins, save darfur, no sé...). No importa "para qué sirve", es otra cosa.



















3) Lo que pasa con Africa, el ninguneo y el despojo de que es objeto hace siglos, me parece tan triste como el desprecio y el olvido que padecen a veces las buenas madres. Africa es la tierra madre de la humanidad, según todo parece indicar por el momento. De ahí venimos todos.


4) Africa es también para mí la cantidad de libros de viajeros y expedicionarios europeos que hay en la biblioteca de mi viejo y que yo de chica devoraba. Recuerdo especialmente los de Victor Ostrowski, un polaco, y los de Stanley/Livingstone. Me fascinaban los relatos sobre los rituales de iniciación, sobre las comidas, sobre los constantes imprevistos graves que había en esas marchas de meses por territorios desconocidos. También, una colección polvorienta de libros baratos sobre las luchas africanas por la independencia pos Segunda Guerra .


5) Africa son los aprox. 40 seminaristas hutus y tutsis cuyo seminario en Buta/Burundi en el '97 fue invadido por los hutus. Estos estaban dispuestos a matar a los tutsis y salvar a los hutus, si los seminaristas aceptaban identificarse y separarse por etnias. No quisieron. Los asesinaron a a machetazos mientras algunos oraban salmos, otros "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen", otros por la paz de su país. La carnicería llevó cuatro horas. Tenían entre 16 y 24 años. Hay algún sobreviviente. El rector del seminario, Padre Zacarias Bukuru, no estaba. Volvió y se encontró con ese cuadro. Se retiró a un monasterio. ¿Seguirá allí? El seminario fue reconstruido y transformado en santuario. Esto trascendió pero quizás haya habido muchas otras historias así. Que ésta haya existido, me hace pensar que pudo haber habido otras; familias, grupos de amigos, que no hayan querido seguir viviendo al precio de entregar a otros. Hubo una noticia también durante las masacres en Ruanda y Burundi de unos rebeldes que les cortaron las piernas a varios jugadores de fútbol. Me produce una impresión parecida a la de los relatos de las atrocidades nazis: la perturbación de que, por muchos factores que puedan explicarlas, es como estar ante un mal fuera de escala, diabólico.


6) Africa necesita 200.000 muertos en guerras y catástrofes naturales para figurar en algún titular de diarios. Suiza necesita uno.


7) Los africanos, como cualquiera, pueden ser repugnantemente racistas.


8) Entre las cosas de las que me voy a quedar con ganas: regalarle a mi viejo un viaje al Africa, especialmente, al parque Serengeti. Conoce Marruecos y Túnez, pero sé que le hubiera gustado viajar más por allá y no se dio.


9) Me causa una indignada gracia cómo en los libros de texto del Primer Mundo aparecen piadosas exhortaciones a ayudar al Africa, como si los africanos estuvieran así por ser medio nabos, o porque hace muuuuuuucho muuuuucho tiempo, unos señores muy malos, con los que las naciones donde se publican dichos libros no tienen nada pero nada que ver, los hicieron pomada y así quedaron. Y ahora sus majestades primermundistas tienen el beau geste de decir "Che, no sean insensibles, caramba, ayuden un poco al Africa."


10) Mostrando la hilacha: un cuento de Umberto Eco que se suele usar para "enseñar" la no discriminación, se llama "Tres astronautas". Los protagonistas son "un norteamericano" (no se precisa el país pero la palabra convencionalmente es sinónimo de "estadounidense"), un "ruso" (nacionalidad definida) y un...africano: da lo mismo que fuera un tuareg, un caboverdeano, un sudafricano o un malgache.


11) Es incómodo decirlo, pero en honor a la verdad: la trata de esclavos, latiguillo incesante de la negritud, además de sus responsables europeos y yanquis, tenía entre sus principales proveedores a los mismos africanos; reyezuelos y cacicastros se hacían sus buenos mangos cazando congéneres para entregárselos a los traficantes -que con frecuencia preferían quedarse por la costa en vez de internarse en lo inseguro- y sin su complicidad, la trata se hubiera dificultado enormemente.


12) Fragmento de película cuyo nombre olvidé:

Un negro ha sido víctima de un asalto por hombres blancos. Hablando con la policía, le piden que describa a los agresores, y el negro dice algo como "No sabría hacerlo, todos los malditos blancos son iguales."


13) Eso. Hoy, acordarme de Africa, y que se acuerden los que pasen por acá. Para terminar, un mapa de Ortelius, 1603.

23 feb 2006

Yo vine para preguntar 55: ¿Y la conciencia de qué juega?


Me inquietan bastante las personas que como garantía de su...¿integridad? ofrecen el siguiente argumento: "Mi conciencia no me reprocha nada", "Actué según mi conciencia", "Fui honesto/-a conmigo mismo". Porque la pregunta que se impone es : "¿Y tu conciencia de dónde salió? ¿Qué fuiste y fueron metiendo adentro de tu conciencia para que actuar conforme a ella sea garantía de nada?".
Me gustaría ir encontrando puntas, tal vez motivada especialmente por mi trabajo en la docencia, para transmitir esta experiencia que yo tengo: que en la búsqueda y en el intento de vivir los muy poco cool "valores objetivos", que podemos compartir más allá de nuestras creencias e ideologías -pero tengo una pregunta sobre esto, después ;-)- hay belleza, hay placer, hay un bienestar moral muy hondo, hay alegría.
Se ve que hay un oscilar extremista entre la heteronomía y la autonomía, ambas idolatradas o demonizadas cuando tal vez juntas puedan aparearse, trascenderse y parir algo mejor. De todos modos, creo que la que tiene que tirar del carro es la heteronomía, en el sentido de que refiere a lo objetivo, al piso común compartido; que, si yo tengo un poco de sensatez, no tendré problema en hacer mío y encontrar una concordancia entre la verdad que se me impone desde afuera y lo que experimento en mi subjetividad como bueno, deseable. Ejemplo tosco: la realidad me dice que el cianuro es nocivo para la vida humana. Si yo quiero conservar mi vida, en vez de aceptar ese dato de la realidad como un garrón, como un mandato externo al cual por ser "de afuera" me tengo que oponer demencialmente, diré: "Oh, qué bueno, he aquí que tomando nota de lo que me dice la realidad y actuando en consecuencia, mi vida se preserva y cómo me gusta eso."
Detecto los siguientes problemas y no tengo tiempo ni ganas de plantear respuestas, aparte de que se han vertido millones de hectolitros de tinta al respecto:

-apelar a lo objetivo, junto con la sensatez que tiene de hacernos mirar la realidad y proveernos de un piso común para vivir juntos, tiene el riesgo de que quien se siente personal o institucionalmente en posesión de la verdad objetiva, empiece (y tal vez con buena voluntad) a querer imponerla; a valorar más que las personas actúen las conductas que objetivamente se consideran buenas sin darle importancia a cómo están viviendo las personas ese actuar. En el extremo: me resulta inconcecible que en nombre de una verdad o de la verdad se piense en matar a personas; je, pero ésta es mi verdad ;-). No, en serio: no habla para nada en detrimento de la verdad (dos más dos son cuatro) pero sí en detrimento de quien se sienta intérprete de ella (y en homenaje/servicio/defensa de la verdad quemaremos-fusilaremos-lapidaremos- a quienes no lo acaten).
Tal vez eran síntomas más habituales de otras épocas pero cuánta gente "buena" vivía agobiada por responder a mandatos, leyes, expectativas, sin percibir en absoluto una relación entre eso y su crecimiento, bienestar, alegría. Para los creyentes, lo asocio con aquello de "un santo triste es un triste santo", y cuánto en nombre de la religión hubo y hay de todo esto. Y si "por sus frutos los conocerán", la amargura, la rigidez, la falta de misericordia, la tristeza, no parecen frutos del Dios de la Vida. Los que disponemos de cuotitas de poder sobre otras personas (todos, jeje) tenemos que cuidarnos mucho de empezar a mezclar los porotos y de que lo que es "bueno objetivamente" empiece a coincidir sospechosa y frecuentemente con nuestros gustos y caprichos.

-el otro extremo del péndulo es el que provoca con mis alumnos diálogos como los siguientes:
alumno/-a:....porque no hay una verdad, onda que cada uno tiene la suya. Y aparte, mientras yo no moleste a nadie, puedo creer o hacer lo que quiera. Lo importante es ser auténtico, ser honesto con uno mismo (blaaaaaaa...)
yo, después de la chicana inevitable acerca del enunciado absolutamente verdadero que pretende defender:- claro...es lo que yo digo. (y acá meto un tema sensible en mi colegio) No sé por qué se persiguió tanto a Hitler, o por qué se persigue hoy a los neonazis. Si ellos están haciendo lo que consideran bueno, están siendo honestos consigo mismo y seguramente sus conciencias no les reprochan nada.
alumno, con cara de "jejeje, me estás jodiendo": ehmmm, no, bueno , pero eso es distinto.
yo, con cara de "acabo de bajar de Saturno y no entiendo nada": ajá? por?
alumno: y...porque...Hitler sí les hacía daño a los demás.
yo: y?
alumno:-yyyyyy...que no...que yo digo que cada uno viva su verdad, si no molesta a nadie.
yo: eso es lo que vos decís. ¿Por qué vas a imponerle esa verdad a otro? Los nazis se deben sentir verdaderamente muy mal, muy tristes, de no poder torturar y matar a todos los no arios. Vos y todos los que piensan como vos están molestando a los nazis, ellos podrían usar tu argumento para liquidarte, vos molestás su libertad. De paso, yo voy a ser auténtica conmigo misma, mirá: descubrí que las convenciones sociales me molestan mucho, son una imposición re careta que impide mi espontaneidad, y hay que ser espontáneo, ¿no?, así que yo ahora en vez de saludar con "Buen día, chicos" voy a saludar escupiéndole un ojo a alguno. Porque para mí, viste, significa un saludo. Espero que cuando te toque no lo tomes a mal, porque es mi forma de saludar, viste.
Bue, y así. A mí me cuesta bastante lidiar con esta despreocupación por la verdad que alegremente esgrimen las personas para desentenderse del tema y que no se frize el ambiente cool, re cool y re de onda en el que debemos permanecer.
Yo no sé si no se dan cuenta o qué pero con posturas así literalmente vale todo, y no conozco a una sola persona que quisiera vivir en un sitio donde este postulado de "mi conciencia crea los valores deseables" se llevara por cada uno hasta las últimas consecuencias. Yo sería de temer, por empezar...

En fin. Mi modestísima contribución cuando me toca hacerlo y los oídos están medianamente destapados es ir arrimando al problema por el lado de que la persona es una, una solita. Y que así como hay verdades objetivas respecto de la constitución física (tenemos litros de sangre y no litros de mercurio adentro, necesitamos respirar para no morirnos, no tiene las mismas consecuencias saltar de la planta baja que del piso 30, etc.), es muy razonable pensar que haya conductas , actitudes, formas de vivir, que resulten más deseables y más saludables que otras, y que buscarlas y vivirlas no es un atentado a la libertad sino su posibilidad de realizarse. Saco el tema de los límites, en su variante "los límites de tu piel que te impiden desangrarte, ¿no te parecen buenos?, ¿y el alfabeto?, mirá lo limitado que es y cuántas cosas te permite decir y escuchar; ¿y la cancha de fútbol? imagináte jugar en una cancha sin límites. Y la pantalla de tu monitor, mirá que limitadita es, y lo fastidioso que te resultaría si empezara a extenderse infinitamente." Pero me parece que en todo esto hay un malentendido padre con la libertad, porque se la asocia a una especie de masa gelatinosa informe y anárquica que debería diltarse sin límites eternamente...


Y finalmente, por supuesto me resuena eso de "una ley que el hombre no se da a sí mismo, sino que debe obedecer; una voz que lo llama siempre a amar, a hacer el bien y a huir del mal, y que, cuando es necesario, dice con claridad al corazón: haz esto, evita esto otro (cfr. Gaudium et spes, 16). En esta concepción, propia de toda la tradición cristiana, la conciencia es la capacidad de abrirse a la llamada de la verdad objetiva, universal e igual para todos, que todos pueden y deben buscar" (copiado de "servidoras")

Ha sido otro de mis sueltos al paso, los leo a todos los que postean por acá, si bien a veces, como tiendo a la desmesura y a la dispersión, hago un poco de ascesis y no posteo o leo menos de lo que quisiera, para no desbarrancarme en dispersiones infinitas =).

21 may 2005

Yo vine para preguntar 0: ¿y vos quién sos?/Aduana interior


Habrás tenido la experiencia de quedarte enganchado/-a con problemas, situaciones, personas, comentarios, que te entran en la cabeza y el corazón y se quedan jodiendo. Estás pasándola bárbaro con amigos, y te viene un flash de alguna imbecilidad que te dijo tu jefe; estás caminando un hermoso día de sol y te asalta una imagen de algún problema que tenés que resolver en dos días. Visitantes indeseables que se quedan adentro y molestan mucho. Para regularizar su presencia, tengo un Ministerio de Relaciones Exteriores y una Aduana que funcionan así:

-la piel es la frontera: para que algo pase tiene que ser verdaderamente relevante y/o necesario. Con el paso de los años, sabiamente aprovechado, hay visitantes indeseables que ni osan acercarse. Nos ahorramos todos unos cuantos trámites y molestias =)
-dado el arribo de un comentario/situación/imagen que pretenda instalarse más allá de mi piel, por ejemplo, en mis sentimientos, en mis pensamientos, en mi tiempo dedicado al descanso, la pregunta de rigor es (cuando ya casi está dando por sentado que puede pasar y quedarse): "Eh, vos, a ver, te quiero ver la cara. ¿Quién sos, de dónde venís?". Eso ya lo intimida. Luego con voz pusilánime, devela su origen: "Soy un comentario necio que hizo tu compañera de trabajo acerca de un proyecto tuyo". O "Soy la preocupación porque Fulano a quien tanto te interesa ver no da señales de querer comunicarse con vos." O "Soy un enojo monstruoso por la decisión ridícula que tomó tal persona." Bien: semejantes mercancías son inútiles o peor, tóxicas. El procedimiento sigue así: detectada su identidad, se lo vuelve a mirar bien a la cara, se lo describe más precisamente (Es una furia que empezó en tal momento debido a tal causa y se acrecentó a raíz de...); se le dice que no tiene poder para entrar a tus sentimientos/pensamientos, porque eso implicaría que le cedas una parte de tu paz/bienestar/alegría, etc., a a quien quiere obigarte = esclavizarte a pensar en él ;como entregar una parte de territorio nacional al enemigo. Con el tiempo, este proceso toma segunditos. En principio, se le trata de explicar racionalmente: "Bueno, mirá, nunca las cosas satisfacen a todo el mundo/no venís de una persona relevante en mi vida/sería preocupante que me importara lo que esta persona piensa de mí/ si viviera para refutar las idioteces que otros dicen me perdería lo mejor de la vida/etc." Si a pesar de todo insiste en querer pasar y alojarse en pensamientos/sentimientos, ahí recurrís a la prepotencia lisa y llana: "No, no pasás porque acá mando yo, es mi territorio , y digo que vos no pasás. Rajá que en cinco minutos vuela todo, tengo el detonador en la mano". El "vuela todo" es un parpadeo o alguna imagen mental de "corte", "cierre": desenchufar, correr el telón, cambiar la diapositiva. Lo normal es que el cuasi intruso permanezca amenazante un rato, pero si simplemente vos te quedás en tus trece, finalmente se cansa y se va. Otra opción, conciliadora, es el plazo, en el caso de que la insistencia sea agobiante y no tengas mucho training en parar indeseables en la frontera de tu piel, : "Bueno, vos sos la imagen de una persona que detesto/de un problema que resolveré el viernes: te voy a permitir alojarte dentro de mí unos 20 minutos. Decí todo lo que tengas que decir, yo también te voy a expresar lo que siento, pero en el minuto 21 te hago explotar .·

Después hay una lista de productos que no pagan arancel y tienen entrada prácticamente libre:
-las imágenes de las personas que quiero y que me quieren, y pueden ser imágenes dolorosas, pero tienen entrada libre, siempre, porque se trata de "esas" personas.
-las imágenes de las personas a las que amo y lo rechazan/desconocen/ignoran pero yo amo mi libertad de amarlas, porque eso es asunto mío.
-las "fotos" que decidí guardar desde hace años, parpadeando un par de veces y "grabando" esas imágenes en mi recuerdo (de "re-cordar": pasar por el corazón)
-las obligaciones y asuntos pendientes del día, las cuestiones cotidianas de las que es sensato y necesario ocuparse.
-las informaciones de todo tipo, menos las de actualidad vinculadas a detalles escabrosos de sucesos catastróficos, modelitos descerebradas, galancitos de moda y demás microorganismos.
-el dolor por el dolor de los que amo y las alegrías por sus alegrías.


Otra lista de productos están sujetos a un régimen proteccionista. Esto es, yo los fabrico y los protejo imponiendo aranceles restrictivos a productos parecidos que vienen de afuera. Los puede haber , pero los de adentro de la piel tienen total prioridad.

-el sentido que le invento a mi vida y me satisface. Pueden alcanzarme propuestas pero el que yo fabrico tiene prioridad. (yo fabrico, pero con materiales míos y muchos otros, prestados, tomados, etc.)
-Mis certezas. Son pocas, tal vez no sean más que dos o tres. Puedo enriquecerme con certezas de afuera, pero son las mías, que finalmente me sostienen cuando todo parece caer.
-la recompensa de saber que algo bien hecho/una decisión bien tomada, tiene en esa concordancia verdad/amor/belleza su propia recompensa. Acepto otro tipo de recompensas, pero otra vez: predomina la que yo fabrico.
-el valor que yo sé que tiene mi trabajo y la pasión que pongo ahí. Acepto otros valores (la guita, la recompensa afectiva de un comentario grato, etc.), pero el valor que yo fabrico "adentro" predomina siempre.

Variante problemática y existencial: ¿qué pasa cuando necesito sí o sí una importación? Algo de afuera, pero a la brevedad, porque si no, se desmantela toda la fábrica...productos no disponibles ni siquiera imitables de la piel para adentro: ella, este amigo, él, aquella hermana, este tono de voz, aquella mirada, aquel abrazo...digamos, los insumos básico
s imprescindibles...